TERAPIA PARA LA AUTOESTIMA BASADA EN REFORZAMIENTO DE LAS CONDUCTAS DE FE

La fe desde antiguo ha sido una fuerza síquica que es capaz de dominar la conducta humana. La fe es un sentimiento distinto y ajeno al razonamiento lógico, al menos no necesita de ella para promover actitudes y conductas.

Tiene su base en fuerzas síquicas de gran alcance. Las propias religiones han sabido de su poder síquico y recurren frecuente y sistemáticamente a ella para persuadir a sus feligreses.

La fe no es ajena a las terapias síquicas. Desde la machi y luego los propios sicólogos y siquiatras recurren a ella para inducir y generar pensamientos positivos, capaces de reforzar aspectos y aristas débiles de la personalidad. Las creencias en la astrología, el tarot, u otras formas de predicciones, tienen un fuerte arraigo en la gente, y la fe puesta en ellas puede ser usada también con fines terapéuticos, como es por ejemplo mejorar la autoestima.

También se han creado otras técnicas que, basadas en el mismo principio, buscan también fines terapéuticos. Técnicas que sobre la base de relatos ad-hoc, adecuadamente tratados y ayudados tecnológicamente con sonidos melodiosos, aromas, colores, velas, etc., buscan sensibilizar y entregar sugerencias en imágenes mentales y otras sensaciones, con el fin de reforzar sus propios poderes, autoafirmar sus capacidades y fe para mejorar la autoestima, aprender a quererse, y sentir que de ellos mismos debe fluir el amor propio, antes de buscarlo en los demás.

En otras técnicas se agrega además la fuerza de las conductas grupales, para lo cual estos relatos sugestivos se hacen en grupos de personas, creando en ellos el espíritu de la solidaridad, que se suma a las propias fuerzas de fe, para conseguir los propósitos de sanación del terapista.

Cada modalidad depende, obviamente, de varias condicionantes que deciden los criterios de elección y exclusión de los posibles integrantes del grupo. Las terapias basadas en el reforzamiento de la fe, en este caso para fortalecer la autoestima, comienzan con la entrevista individual, para conocer las características de personalidad del paciente. Cualquier forma de "penetrar" en el mundo síquico del paciente tiene valor técnico metodológico.

Es sorprendente como una conversación en torno a la astrología, la lectura del tarot, etc. puede conseguir la apertura síquica del paciente, creando rápidamente una relación afectiva que permite al terapista desentrañar muchas de las aprensiones, temores y desequilibrios, que manejados adecuadamente después, facilita el tratamiento. Lo importante es posibilitar al terapista la elección de las mejores sugestiones que permitan conseguir el objetivo: reforzar la autoestima.


La autoestima, baja o alta, se va formando y acentuando a través de la vida, y tiene sus raíces en el comportamiento de las personas que rodean al paciente y en la reacción de éste hacia ellos y hacia el medio ambiente. Así, si una persona crece escuchando que no es bonita, que siempre será gorda, que no sirve ni servirá para nada, terminará creyéndolo. Y por el contrario, a otra a la que se la alabe continuamente, le será más fácil el camino hacia el triunfo.

El trabajo del terapista consiste en ir a la situación o momento en que se produjo el daño, por medio de uno de los métodos de regresión, para revertir los sentimientos negativos por otros positivos, haciendo que el desprecio e inseguridad cambien por aceptación y amor por sí misma.

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